martes, 4 de agosto de 2009

¡Feliz cumpleaños, Sr. Presidente!

Barack Obama cumple 48 años hoy. ¡Feliciades, Sr. Presidente!

jueves, 30 de julio de 2009

Relax... and have a beer?

Desde el principio, el asunto del profesor Henry Louis Gates, Jr. y el sargento James Crowley me pareció un grito desesperado de atención. Hacia Gates, claro. El caso ha sido exagerado, pero la mayor víctima no es ni Gates, ni Crowley, ni la mujer que hizo la llamada al servicio de 911 a petición de una vecina (conste, la grabación probó que ella no hizo ninguna mención racial). La víctima es el programa de salubridad que la presidencia de Obama trata de aprobar en el Congreso. Y el culpable no es otro que el mismo Obama. En la rueda de prensa donde se hablaría del plan para mejorar el servicio de salud, la última pregunta para el Presidente fue sobre el caso Gates. Obama debió haber dicho que no era competencia suya, que el tema que le importaba más era la salud. Pero dijo una estupidez y se inmiscuyó en el asunto. Para tratar de que el caso Gates ya no sea una nota periodística, Obama se reunirá hoy con Gates y Crowley en la Casa Blanca para tomar una cerveza y discutir. Me llamó la atención que en una cultura donde los menores de 21 años pueden comprar armas, enlistarse en el ejército, abortar, casarse y realizar otras decisiones importantes, no puedan hacer eso: tomar una cerveza. Pero, si leen este artículo de la revista Slate entenderán poque Obama ha invitado una cerveza (y no cualquier bebida sin alcohol) a los implicados en el caso (menos la señora que hizo la famosa llamada): http://www.slate.com/id/2223756/ Así que: relax... and have a beer!

viernes, 17 de julio de 2009

Clinton, Sotomayor e Indonesia

Todo parece indicar que Sonia Sotomayor será la primera latina en la Suprema Corte de Justicia. Así los republicanos atrasen una semana más la votación, el período de las audiencias ha terminado y Sotomayor no reveló en ellas nada que pudiera echar atrás su candidatura. De hecho, sus respuestas fueron tan vagas en algunos casos, que la astuta latina se ha convertido en un misterio mayor. En temas como el aborto, no respondió nada relevante y se limitó a asegurar, una y otra vez, que la Constitución es la ley suprema y que no se sujeta a otras leyes. Si los republicanos no la confirman, tendrán un problema (eso se ha repetido hasta el cansancio, sin aportar pruebas) en sus distritos con sus votantes hispanos. Sonia Sotomayor será, pues, la primera latina elegida para la Suprema Corte de Justicia, en sustitución del moderado (y aburrido) David Souter. Por su parte, Hillary Clinton dio un discurso en el Consejo de Relaciones Exteriores, en Washington, sobre su visión de política exterior. De acuerdo con las malas lenguas, Clinton está siendo eclipsada por Obama y por algunos de su equipo. La realidad es que estos primeros meses de la política exterior de la nueva administración han sido de dar a conocer al joven presidente y tratar enmendar relaciones con todo el mundo (literalmente). A partir de ahora es cuando se terminan las excusas para Obama y lo que veremos será cómo sigue parte de la herencia de Bush en asuntos como las prácticas de la CIA y la frontera con México. Clinton viaja a la India y a la cumbre de ministros de la APEC. Por cierto, los bombazos en el Ritz Carlton y J.W. Marriot de Indonesia pondrán a prueba las relaciones de Obama con el país en el que vivió cuando niño. También, veremos hasta qué punto ejecuta cambios en la política exterior anti-terrorismo (o no). Por lo pronto, Obama se enfoca más en su plan de seguridad social (que ciertamente debe ser más importante que los atentados, porque es parte de sus promesas de campaña y está vinculado al déficit del gobierno), que en otra cosa. Al grado, según dicen las malas lenguas, de robarle protagonismo en cadena nacional a Hillary Clinton.

viernes, 10 de julio de 2009

Obama y el G-8

La visita de Obama a Italia para la Cumbre del G-8 (+5)puede que sólo haya sido fructífera para África, al conesguir 20 mil millones de dólares. Poco a poco el mundo y sus líderes se acostumbran a Obama y éste se va quedando como figura de Presidente de Estados Unidos y va perdiendo el estatus de celebridad que lo rodeaba incluso hasta hace pocas semanas. Eso es bueno. El mundo debe ser capaz de tratar a Obama en su justa dimensión, la de un ser humano, que resulta ser presidente de uno de los países más poderosos del mundo, lo cual no es poco. Pero nada más. De esta manera, se rebajan las altísimas expectativas que había creado su llegada a la Casa Blanca y permiten que el criterio con el que se midan sus éxitos y sus fracasos sea más imparcial. Enhorabuena.

viernes, 19 de junio de 2009

Irán y Barack Obama

Las manifestaciones post-comicios en Irán representan un reto para Barack Obama que no había contemplado. Aparentemente hay un movimiento opositor de gran magnitud que está desafiando al régimen revolucionario regido por los ayatolás, sin apoyo del exterior. Obama ha tomado una actitud que ha sido muy criticada por los republicanos, ya que el Presidente ha decidido no intervenir directamente. Hacerlo podría empeorar la situación del incipiente movimiento pro-democrático, que sería acusado por los ayatolás de estar manipulado por Estados Unidos. Indirectamente, Obama ha pedido a YouTube, Twitter, Facebook y los sistemas de información por internet, que provean las facilidades para que la gente pueda reportar lo que ocurre en Irán. Puede que esto sea poco para los republicanos, pero aún "la nación más poderosa del mundo" tiene opciones limitadas y no puede intervenir en todos lados. Es una lección que cuesta digerir en una época de crisis en donde Estados Unidos ha perdido fuerza. Así que la opción que Obama ha elegido es prácticamente la única. Dependiendo de cómo se desarrollen los eventos en los próximos días, se podría pasar a una acción diplomática en foros internacionales. Sin embargo, mostrar paciencia y no esgrimir un discurso hiper-patriótico es una excelente opción. Las estrategias de apoyo diplomático quedan en manos de su Secretaria de Estado, que en estos meses ha demostrado ser una excelente colaboradora y estar poniendo su capital político al servicio de su antiguo rival.

viernes, 1 de mayo de 2009

Cien días, ¿qué significan para México? Por: Rogelio Ríos Herrán

Rogelio Ríos ha sido invitado para colaborar con un análisis de la relación bilateral México-Estados Unidos con motivo de los primeros 100 días del gobierno de Barack Obama. No deja de ser irónico que casi en el cumplimiento de los primeros 100 días de Barack Obama como Presidente de Estados Unidos, tuviera la Casa Blanca que salir a aclarar ante los medios el 26 de abril que no consideraba que el gobierno mexicano hubiera ocultado información sobre la influenza y riesgos de contagio al momento de la visita de Obama los días 16 y 17 de abril. Del encuentro de Felipe Calderón y el entonces Presidente electo Barack Obama en enero, días antes de la toma de posesión presidencial en Estados Unidos a la visita del Presidente Obama a México a mediados de abril transcurrieron tres meses en los cuales el posicionamiento de temas importantes para los mexicanos –el contrabando de armas y la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico- se logró con razonable éxito para el gobierno mexicano a pesar de la intensa batalla mediática por rescatar a la imagen de México de las garras del concepto de “Estado fallido”. Hubo incluso indicios alentadores de una revisión a fondo del tema migratorio después de la reunión del Presidente Obama con el caucus hispano el 18 de marzo -sobre la cual el muy influyente Consejo Nacional de La Raza dijo que había que aplaudir el liderazgo del caucus hispano del Congreso y el compromiso presidencial en el tema- como para pensar que en efecto el panorama de la relación, por fin, se empezaba a aclarar para los mexicanos con la llegada de un nuevo presidente a la Casa Blanca y a pesar de la zozobra de la imagen internacional de México. No será policiaca ni militar, ni estratégica ni comercial o migratoria la nueva senda por la que debe transcurrir la siempre complicada relación bilateral, sino por la de la vecindad epidemiológica, pues son las áreas científicas y médicas, alejadas naturalmente de la mala influencia política, en donde puede florecer una cooperación honesta y desinteresada entre mexicanos y estadounidenses. En el fondo de todo, sin embargo, permanece intacta la interdependencia entre México y Estados Unidos, contra la cual se miden los 100 días de Obama con un balance positivo en la relación bilateral que desde ahora luce distinta a como se veía con el inquilino anterior de la Casa Blanca. Hay una gran ventana de oportunidad para los mexicanos, no dejemos que se cierre.

La política comercial de Obama, por Mariana Rangel

El diseño de una política comercial que equilibre las presiones internas e internacionales es uno de los retos más complejos que enfrenta el presidente Barack Obama. El proteccionismo resulta una postura muy atractiva en una situación de crisis económica y el creciente desempleo. El discurso que ha adoptado el presidente Obama en sus primeros 100 días respecto a la política comercial no han sido tan conservador como sus declaraciones de campaña, pero las medidas aplicadas hasta la fecha revelan un escenario político muy complejo que obligará a que el presidente realice continuas negociaciones con una Cámara de Representantes y un grupo de sindicatos que impulsan un fuerte proteccionismo. Una señal positiva para sus socios es que durante su reciente visita a México, algunos miembros del gabinete de Obama señalaron que no buscaría reabrir el TLCAN. Asimismo, el representante comercial Ron Kirk, indicó que existe un amplio consenso bipartidista frente a la ratificación del TLC con Panamá. Por otra parte, en los últimos tres meses han surgido dos medidas que han generado un gran descontento entre los socios comerciales de Estados Unidos y los sectores pro-libre comercio: el Acta de Reinversión y Recuperación Económica Americana (ARRA) con su cláusula “Buy American” y la cancelación del programa piloto de transportistas mexicanos en el marco del TLCAN. El ARRA contiene una cláusula que exige que los proyectos financiados por estos recursos se compren productos hechos en Estados Unidos. Los cambios que relajaron las cláusulas originales fueron vistos como una victoria para la administración de Obama y como una señal de la forma en que el presidente equilibrará sus promesas de campaña ante los grupos proteccionistas frente a las fuertes protestas de los socios comerciales.Otro asunto que revela la fuerte pugna entre los sectores conservadores y los liberales en el tema del comercio es la cancelación del programa piloto con los transportistas mexicanos. La suspensión del programa piloto generó una represalia por parte del gobierno mexicano, quien a partir del 19 de marzo de 2009 estableció aranceles que van del 10 al 45 por ciento a 89 productos de Estados Unidos con un costo estimado para los exportadores americanos de $2,400 millones de dólares. Hasta la fecha sí se ha logrado movilizar a ciertos grupos que están sufriendo las consecuencias de la represalia y que han acudido a sus representantes para pedirles que reviertan esta medida, pero aún no se ha logrado un acuerdo concreto en el Congreso. La inserción de Estados Unidos en el entramado de acuerdos de libre intercambio, tanto a nivel multilateral como bilateral, complica la toma de decisiones. La administración Bush se caracterizó por promover la liberalización comercial alrededor del mundo. Se prevé que Obama tome con mayor calma la firma de nuevos acuerdos comerciales y que despliegue una política más agresiva de supervisión de los compromisos que se encuentran en los tratados existentes, particularmente en el tema de protección al medio ambiente y los estándares laborales. En síntesis, los primeros 100 días de Obama nos revelan una política comercial en la cual los temores de un presidente proteccionista están lejos de convertirse en realidad. Sin embargo, habrá que seguir de cerca las decisiones tomadas en un Congreso que sí busca limitar el libre comercio mediante barreras no arancelarias como una forma de atraer el apoyo de quienes han sido golpeados por las políticas de apertura implementadas durante los últimos años y aquellos que están sufriendo los efectos de una economía en crisis.